Decoración zen: sabiduría milenaria en nuestros espacios

Casa S & S: Casas de estilo minimalista por Besonías Almeida arquitectos

En la medida en la que nuestro ritmo de vida se vuelva más frenético y vertiginoso, los occidentales volvemos la mirada hacia Oriente en búsqueda de algún antídoto contra esta existencia de vértigo. La respuesta para encontrar esa paz y equilibrio que necesitamos desesperadamente en este mundo híperconectado, bien puede ser la de la sabiduría zen, que además contempla un aspecto importantísimo de nuestro día a día, como lo es el diseño y decoración de los espacios en los que transcurren nuestras vidas. 

Los decoradores y diseñadores de interiores, siempre a la vanguardia, se han dado cuenta de este giro y se han zambullido con entusiasmo en esta tendencia que predica la meditación como práctica diaria, desprendernos de objetos y elementos superfluos y que entiende una práctica espiritual como una forma completísima de vida. Ser zen implica más que conocer y creer en sus enseñanzas. Es un cambio integral de hábitos que se respira en cada aspecto de nosotros mismos y el entorno que nos rodea. Es la respuesta a la pregunta no formulada, que muchos de nosotros ni siquiera nos atrevemos a vocalizar: ¿cuál es el sentido de todo esto?

Nuestra casa y nuestros ambientes son nada más y nada menos que una extensión de nosotros mismos. No podemos considerarlos escenario, escenografía y decorado, ya que van mucho más allá de eso. Nuestra casa es nuestro reflejo. Nuestro cuarto nuestro refugio, nuestro jardín nuestra alegría. Es ahí donde entendemos la importancia de darle esa vuelco tan integral a todo lo que se relacione con nosotros mismos y nuestro entorno y abrazamos formas de vida más esenciales, reales, sencillas y nobles. 

Culturas milenarias con enseñanzas atemporales que aún hoy continúan vigentes vienen en auxilio de Occidente. Es así como nos encontraremos con absolutos fanáticos del feng shui, por ejemplo, que juran que son felices desde que siguen sus enseñanzas a rajatabla en casa. El zen es una filosofía sumamente completa, ya que se formó con influencias asiáticas muy variadas. Si bien la filosofía zen como la conocemos proviene del Japón, sus orígenes se remontan a la China de la Dinastía Tang, donde se conocía como Budismo Zen. Posteriormente recibió influencias del Taoísmo y del Hinduismo. Es en Japón donde finalmente termina de arraigarse y perdura inmutable hasta nuestros días. 

Al aplicar los principios de la filosofía zen a la decoración, vale la pena aclarar que no hay necesidad de convertir nuestros espacios en la mala copia de un templo budista. Si un par de figuras de Buda nos traen buenos recuerdos o estamos encantados con el bonsai que compramos en el jardín japonés, por supuesto bienvenidos sean, pero no es necesario calcar el estilo asiático para que nuestra casa reúna las condiciones para considerarse un recinto zen. 

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